
Las ciencias de la computación se han ido consolidando en los sistemas escolares como un ámbito de aprendizaje propio y, a la vez, han evolucionado hacia un conjunto más amplio de capacidades digitales. La expansión de la inteligencia artificial (IA) ha acelerado este proceso y le ha otorgado una nueva urgencia. En la medida en que la IA se incorpora al aprendizaje, al trabajo y a la vida pública, se vuelve más necesario que los estudiantes comprendan el funcionamiento de los algoritmos, los datos, los procesos de automatización y los sistemas digitales, así como los sesgos que estos pueden contener.

