fbpx

IA PARA LA INCERTIDUMBRE RADICAL

Hace un tiempo que habitamos esa aldea global que MacLuhan describió por primera vez en 1962 y la pandemia solo evidenció el nivel de interdependencia al que hemos llegado como humanidad. Nunca antes nuestros destinos estuvieron tan conectados y hoy palabras como multilateralismo y gobernanza mundial toman un nuevo significado, pero están lejos de ser la panacea que nos saque de la incertidumbre radical en la que estamos sumergidos.

Una de las corrientes de aplicación de la inteligencia artificial (IA) es justamente aquella que permite modelar de mejor forma los eventos futuros, para así prevenir los riesgos colectivos que seguiremos afrontando. Pese a la actual crisis, la IA está viviendo un verdadero boom y algunos de sus usos están enfocados en solucionar problemas sociales y ambientales (‘AI for social goods’) mediante el análisis de datos poblacionales, geográficos, climáticos, económicos, entre otros. Es así como ya hay aplicaciones de salud para frenar el avance de enfermedades o plataformas que han permitido ahorrar 30 billones de litros de agua en 75 mil hectáreas monitoreadas en Latinoamérica.

Por más caótico que resulte para algunos el manejo de la pandemia, no podemos olvidar el rol que ha jugado la ciencia de datos en su gestión. De hecho, antes de que la OMS hiciera el primer anuncio sobre el coronavirus, fue BlueDot -plataforma de IA canadiense- quien informó a sus usuarios sobre una concentración de una ‘neumonía inusual’ en Wuhan.

Chile ha dado pasos para fijar un norte con una política nacional sobre IA, cuya publicación está prevista para el segundo semestre. Además de modelar el uso ético y brindar el marco jurídico, será fundamental vincularla con los reales desafíos que tenemos en materias ambientales, sociales, educacionales y ciudadanas. Impulsar, por ejemplo, el aprovechamiento de la enorme cantidad de datos que maneja el Estado para priorizar, elaborar y medir las políticas públicas. Y en el terreno del fomento, fijar estándares para compartir los datos con terceros (open data) e impulsar un desarrollo de servicios ciudadanos activando una industria privada -que aún en Chile no sale del tono experimental- y cuyo desarrollo es estratégico para nuestro devenir.

Finalmente, un aporte clave que la IA puede lograr es un Estado y organizaciones más inteligentes, con capacidad de aprendizaje y mejor dotados para administrar las crisis futuras, ayudando a que podamos navegar mejor en contextos de incerteza radical como los que, cada cierto tiempo, nos tocará enfrentar.

← volver
Visit Us On FacebookVisit Us On InstagramVisit Us On TwitterVisit Us On YoutubeVisit Us On Linkedin