USD 130 cuesta hoy hackear una cuenta de Facebook; USD 162 una de Gmail y USD 500 una casilla corporativa (BCG, 2025). Cuando los delitos tienen precios de referencia, oferta segmentada y servicios a la medida, ya no estamos frente a un problema técnico, sino ante un mercado ilícito establecido que no se sostiene con hackers solitarios, sino con organizaciones criminales