El éxito de Nvidia también convive con una gran amenaza, porque su principal fábrica de semiconductores está en Taiwán, isla constantemente amenazada por China. La llamada «guerra de los chips» -batalla diplomática, política y económica- plantea que quien controle la fabricación de semiconductores, será quien detente la supremacía militar y el desarrollo industrial futuro. Estados Unidos -desplazado por Asia en su producción- busca diversificar los lugares para producirlos, incluso mencionando a Latinoamérica como opción para instalar industrias nearshore. Pero la escasez de capital humano especializado y el bajísimo nivel de inversión en infraestructura habilitante hacen de ésta, una apuesta poco realista, aunque hay analistas que ven oportunidades en los centros de investigación o de diseño.